lunes, 17 de marzo de 2014

Jesucristo en Mandril

Podemos, si nos lo proponemos, tener nuestro propio Jesucristo en casa, que vaya los lunes a la compra Eso sí, que siempre este sonriente y que mantenga todos los dientes


¡Jesucristo en Mandril!


Siempre he creído que Jesucristo era un mito, una falsificación, un personaje inventado. Me equivocaba. El hallazgo del Santo Prepucio, una reliquia conservada en formol del mismísimo Jesús, ha permitido utilizar sus restos orgánicos para obtener una copia duplicada de Jesucristo. Un clon. 

El capitalismo y el Estado, no tienen límites. Mediante la clonación de jesucristo, gracias a la recuperación, como reliquia de su prepucio, se han podido hacer duplicados de Jesucristo. Ya no se trata de demostrar la existencia de Jesucristo, sino de criarlo en laboratorios, forzarlo para que haga milagros. Si ustedes piensan que es una aberración la clonación de Jesús, tan solo pido que al menos tengan conciencia ecológica, bien utilizado podríamos evitar que se esquilmen los mares, bien utilizado acabaría el hambre en el mundo, y lo que es mejor, convertirse en una estupenda posibilidad de negocio. Lamentablemente, los panaderos se han manifestado en contra de la clonación. 

Ya no se trata de tener un Jesucristo y tocarlo con devoción, ya no se trata de tener un jesucristo y obligarlo para que fabrique cosas de la nada, sino de fabricar muchos jesucristos. No se trata de multiplicar panes, sino de multiplicar jesucristos. Jesucristo, hijo de Dios y una mujer, es decir, un semidios en el sentido clásico, un mortal con algunos poderes. Reducido a la mera condición de un esclavo, Jesucristo es más productivo que una máquina y más de mil chinos afectados de hiperactividad. Llegado a este escenario, tener un jesucristo no solo genera hiperplusvalías a financieros y altos directivos de transnacionales, sino que podría llevarnos al socialismo y liberar a la humanidad del trabajo y la labor, podría acabar con el hambre, la enfermedad y llegado el caso, la muerte. Utilizado inteligentemente, el ser humano, podría llegar a un estado de placeres y frenesí, sin fin, podríamos abandonar la pesada carga de una vida sin sentido, y entregarnos a la conquista de las más altas montañas y a delicadas experiencias intelectuales.  Hay que evitar que el dinero monopolice a Jesucristo, todos tenemos derecho a tener un jesucristo en casa que nos haga la comida, barra con tan solo chasquido de sus dedos, y nos devuelva la vista o expulse a los demonios del salón con tan solo poner un dedo en nuestra frente. Sea lo que sea, Jesucristo puede resultar muy productivo

Sin embargo podría ocurrir, no ha sucedido todavía, pero podría ocurrir que por doquier escucháramos noticias asombrosas,  rebeliones de jesucristos incendiando laboratorios donde se crían embriones con su sombra, volcando papeleras, desobedeciendo las órdenes, abandonando el ejercicio inacabable de crear objetos, lanzando rayos emanados del pecho. 


 
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