sábado, 22 de marzo de 2014

Los marcianos se suman a las marchas por la dignidad, y las apoyan, pero quieren más

Dominguet acudirá también al 22M, junto al sector marciano, aunque nunca esté de moda

Los marcianos en el 22M

Si, somos marcianos, y acudimos hoy a las marchas de la dignidad en Mandril. Y no vamos aparar jamás, aunque a veces estamos cansados.

Leo el manifiesto de la marcha de la dignidad, y está bien, pero puff, no me mola demasiado, parece escrito para los hombres y no para los marcianos; a mi me hubiera gustado un texto algo más poético. Los marcianos ya no queremos trabajar, ya hemos trabajado demasiado, hemos perdido la salud y los dientes en el trabajo y lo que queremos ahora es la poesía, cortar ese cordón umbilical que nos une al trabajo y que nos impide encontrarnos de forma plena con la existencia. Los marcianos ya no queremos pan, queremos que nos salgan tulipanes en la cabeza, entrar en el mundo y salir de él cuando nos apetezca. Los marcianos ya no queremos techo, hemos vivido siempre bajo el terror de la incertidumbre, aún en los tiempos más seguros del mundo sólido, bajo la amenaza continua de ser arrojados a la calle. Los que queremos ahora es volver a las estrellas, penetrar en el bosque, romper las puertas del Edificio España de tal manera que siempre permanezcan abiertas, penetrar en su interior como si latiera y nos quisiera. Dormir allí a pierna suelta, sin temor a que venga la policía secreta. No, no queremos tan solo pan, trabajo ni techo, a veces tengo la sensación de que es como si pidiéramos cerveza. Lo que queremos es algo mucho más grave, lo que queremos es que la vida no se nos muera.



 
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