viernes, 10 de diciembre de 2010

El enigma de los hombrecitos voladores


Dominguet inoculando superpoderes a un hombrecito volador
El hombrecito volador de Dominguet

Una mañana un hombrecito volador revoloteó alrededor de Dominguet. Sonrieron. Le entregó una migita de pan, y poco después se posó ensimismado sobre su hombro.

Dominguet y el hombrecito volador hablaron y hablaron sobre lo justo y lo injusto, la abolición del trabajo forzado, la abolición de clases, incluso sobre el tratado de Kioto. Silbaba y trinaba y se miraban a los ojos, y un día cuando el hombrecito volador saltaba aquí y allá sobre la cabeza, el hombro y la mano de Dominguet, este dijo:

"Ya eres mio"

Y el hombrecito volador se durmió entre las cálidas manos de Dominguet

Desde entonces el hombrecito volador ha dejado de silbar y mira con tristeza más allá del balcón

1 comentario:

orola dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
 
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