sábado, 23 de junio de 2012

Carne podrida para alimentar a los subdesempleados

¡El carroñerismo vuelve!

O.K, un mandrileño puede llegar a acostrumbrarse a comer carne en mal estado. Pero la pregunta es la siguiente, ¿un mandrileño en mal estado, quién se lo podría comer?


¡Se buscan emprendedores!


En sus orígenes la humanidad era carroñera. Una habilidad perdida debida a su gusto por la carne fresca y en buen estado. Esto debe cambiar y va a cambiar.

Eramos carroñeros. Y cómo eramos lo suficientemente idiotas no teniamos capacidad de organizarnos para luchar contra las bestias salvajes, golpearlas en la cabeza con una enorme piedra y después comérnoslas. Eramos demasiado débiles. Tampoco corriamos mucho,  la verdad. 

Algunos millones de años después, el gobierno de Mandril ha descubierto junto con la Troika que los mandrileños podrían volver a ser carroñeros, ya saben, rebuscar en la basura y esas cosas. Pero lo cierto es que el ser humano tiene una capacidad de adaptación asombrosa. Puede comer natillas y yogures caducados, incluso carne en mal estado, solo es cuestión de acostumbrarse. Nuestro organismo es una perfecta máquina creada para la supervivencia. Es cieto que al principio el consumo de carne podrida puede provocar fiebre, vómitos y diarrea, pero después puede formar parte de la dieta habitual de los mandrileños. En realidad los mandrileños se parecen demasiado a los perros.

El sabor, el gusto y el olfato, es producto de nuestra cultura, no tanto de nuestra genética. ¿Por qué sino los milieuristas en pleno proceso de devaluación se comen esa cosa sonrosada denominada mortadela?. Los estudios del gobierno de Mandril y de la Troika confirman que un tercio de la población de Mandril podría volver a una dieta basada en la carroña. Mandrileños lo suficientemente idiotas para no organizarse.  

Pero dentro del contexto de capitalismo neoliberal imperante no se puede siquiera lanzar carne en mal estado a los subdesempleados desde camiones en marcha por las calles de Mandril. Todo debe comprarse y venderse. Tanto la carne en mal estado como los subdesempleados mandrileños. Y esta debe ser la única forma de relación entre las cosas. "Es lo que hay" que dirían los compañeros de curre de este cronista de la realidad en descomposición, a tan solo un milímetro de ser privatizados


 
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