jueves, 28 de junio de 2012

Mi pequeña aportación para la construcción de una sanidad imaginaria

¡Aprobado el nuevo modelo de sanidad imaginaria universal!

  -Amor mio ¡Ya estás curado!
- Pero...¿y mi corazón?
- Usted no tiene corazón

La sanidad imaginaria


Dominguet se acostó comiendo bollos y se levantó gordo, muy gordo. Hasta ahí todo normal, pero los acontecimientos se precipitaron en cuanto acudió al médico

Dominguet: ¿Es esto normal, doctor?


Médico: ¿El qué?


Dominguet: Mi sobrepeso


Médico: ¿Qué sobrepeso?


Dominguet: Mis 120 kilos


Médico: Yo no veo 120 kilos por ningún lado. Usted se encuentra perfectamente. En realidad su peso es el correcto


Dominguet: ¿Cómo?


Médico: Seré sincero, su gordura es psicológica, no existe


En ese momento Dominguet recordó los acontecimientos ocurridos en junio de 2012, cuando un compañero de trabajo de Dominguet todavía conservaba  su brazo. A continuación reproducimos integra la conversación que tuvo con el traumatólogo.


Compañero: ¿Es esto normal, doctor?


Traumatólogo: ¿El qué?


Compañero: Me duele el brazo. Ni siquiera puedo abrir el pomo de la puerta.


Traumatólogo: Le seré sincero. Usted se encuentra bien. Su dolor es imaginario


Todo va encajando. Los siete millones de desempleados no existían. Era psicológico. La reducción de la esperanza de vida, era psicológica. La enfermedad tan solo era una tara mental. En poco tiempo descubrimos que los gordos no existían, ni los brazos doloridos, ni los hombres y mujeres sin dientes,  ni siquiera existían los viejos. Al convertirse el desempleo en un producto imaginario pronto desaparecieron los subsidios, y nadie informaba de los tumultos en la calles porque en realidad habían dejado de existir. Nos encontrábamos ante una crisis psicótica de masas y veíamos cosas que no existían. Nos derivaban a miles hacia los centros de salud mental, pero jamás los encontramos, habían dejado de existir.


 
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