miércoles, 6 de junio de 2012

Más allá de follar para cambiar la realidad

El revolucionario como diseminador de esperma y óvulos

El esparcimiento de espermatozoides y óvulos para evitar declarar ante el comité de actividades antineoliberales

Hágase revolucionario y tenga hijos



Antes de que Ted Kaczynski  fuera detenido por conspirar contra la Sociedad Industrial, dejó escrito que los revolucionarios deberían tener muchos hijos. Al parecer los hijos de los revolucionarios acaban siendo revolucionarios.

El psiquiatra fascista Vallejo Najera consideró a los rojos enfermos, y que su enfermedad era transmisible a los hijos. Después de la Guerra Civil española solicitó la esterilización de los rojos. Este periódico no tiene constancia de que el programa de eugenesia se realizara, sin embargo en el año 2012 nos encontramos que  los rojos no tienen hijos. Esta caída en la estadística de natalidad de la población partidaria del porvenir podría llevar al desastre cualquier atisbo de futuro.

La estrategia transgeneracional de sacrificio en la que se solicita que los rojos deberían enrollarse con neoliberales para transferir a su pareja su pensamiento y sensibilidad con el fin de cambiar la realidad, no es bastante. De ser cierta la teoría de Kaczynski, este nuevo elemento nos llevaría a dar un paso más en el sacrificio. No solo deberemos enrollarnos con neoliberales, sino que deberemos tener hijos con ellos, contra más mejor, con el fin de superar y crear una masa crítica revolucionaria. Los resultados podrán verse pasados más o menos 25 años.

Invirtamos pues los términos de la película "La Invasión de los ladrones de cuerpos" y supongamos que los ultracuerpos  son la normalidad, y que poco a poco se ven reemplazados por un clon que aparece en el sótano gracias a millones de espermatozoides y óvulos diseminados por revolucionarios en la ciudad. Esparcir óvulos y esperma, esta sería la función del héroe moderno.




 
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