miércoles, 21 de marzo de 2012

Mandril como escenario perfecto para la superproducción de películas de desastres

Instantanea de Dominguet tratando de recuperar desesperadamente el tiempo. Solo, es muy difícil que pueda, con amigos si.

Mandril presenta su candidatura


Tanto los poderes públicos como el sector privado se muestran partidarios para que Mandril se convierta en candidata para el gran macroescenario internacional de grandes desastres. ¡Qué el suelo tiemble y se abran enormes grietas asomándose al abismo! ¡Que caigan enormes cornisas sobre ciudadanos desorganizados!

"¡Lo conseguiremos!" Es el lema de la candidatura de Mandril para albergar la sede mundial de grandes desastres. Es cierto que muchos de ustedes piensan que el fin del mundo legará bajo la forma de un planeta triste que colosionará contra la Tierra. No es cierto. El fin del mundo es un hombre o un mujer que se encuentran solos y son empujados hacia al abismo. Este es el verdadero desastre: millones de mandrileños desorganizados, absortos en sus propias miserias a los que se les arranca el tiempo. ¿Quienes son los mandrileños desorganizados? Los mandrileños son Einstein. Un Einstein golpeado sistemáticamente con una percha. ¿Cómo hubiera podido florecer Einstein siendo  golpeado día y noche con una percha en la cabeza? La candidatura de Mandril para albergar la sede mundial del desastre no solo incluye despido fácil y barato, reducciones de sueldo, dilatadas jornadas laborales y  jubilaciones imposibles, sino el fin de las potencialidades. El desastre es el siguiente: impedir por todos los medios que los mandrileños puedan sacar lo mejor de si mismos. Es una guerra por el  tiempo. El tiempo de Dominguet, por ejemplo.


 
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