martes, 8 de julio de 2008

Todos a la manifestación

¡Manifiesto automovilista!



Hago un llamamiento a todos los conductores de coches para recuperar las calles. No podemos quedarnos impasibles mientras aumentan por doquier los parques y las zonas de recreo infantil, el ancho de las aceras y las calles peatonales. Tampoco podemos callarnos ante la amenaza ciclista que invade nuestro espacio.

Es por ello que pedimos continuar con la manifestación permanente de coches las 24 horas del dia los 365 dias al año durante toda la vida. Cuando usted se encuentre atrapado en un atasco y un peaton sorprendido por la cantidad de coches se acerque a preguntarle "¿Por qué están protestado?" Usted podrá responderle que está luchando a favor de los derechos de los automovilistas. Esto es, reducción del ancho de las aceras para que fluya mejor la circulación, eliminación de los carriles bus, y asfaltado de bulevares, paseos peatonales y parques públicos. Pedimos la retirada de todo impuesto al coche así como las zonas azules. ¡Qué paguen los que van en bus, que ya están acostumbrados!. Queremos otro carril coche ya.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Discurso de apertura de la Asamblea Anual de la Revolución de los Domingueros

Estimados Camaradas:
La Revolución ha triunfado. Han sido muchos los años que hemos pasado para llegar a donde hemos llegado. Ha sido mucho el esfuerzo invertido en el proyecto que un día fue un sueño y hoy es una realidad. Hoy, por fin, podemos decir que La Revolución de los Domigueros ha triunfado.
La Revolución, mediante su Comité Internacional de Tocadores de Bocina (CITOBO), ha conquistado los montes del país, último bastión que faltaba por ocupar. Ha liberado al ser humano del trino de los pájaros y de los tranquilizadores arroyos. Los atascos han llegado a las cumbres y los valles aparecen asfaltados. Hoy podemos decir con orgullo que bocinas de todo tipo suenan a los cuatro vientos en las montañas del estado. Y no nos vamos a quedar ahí. Seremos un referente mundial cuando nuestra Revolución traspase las fronteras y llegue a nuestros paises vecinos, europeos primero, africanos después, asiáticos y americanos más tarde. Así hasta que el planeta entero quede liberado del yugo opresor de la naturaleza. Las bocinas de la Revolución llevarán nuestro grito más allá de los oceános, más allá de las fronteras.

¡Viva la Revolución de los Domingueros!

Recordad que la Revolución de los Domingueros tiene un único punto que la hace imparable: vosotros, mis adorados camaradas domingueros. Vosotros, el Comité para la Invasión de Pueblos Tranquilos (CIPUT) que con vuestros utilitarios último modelo aún sin comenzar a pagar os lanzais valientes a la carretera con un único y noble propósito: que nuestras ideas lleguen hasta el último rincón de este pais. Vosotros, que con vuestras brillantes máquinas motorizadas llegais a pueblos perdidos acabando con la tranquilidad y el sosiego. Vosotros, mis camaradas, que en los bares de las soleadas plazas de esos pueblos exigis consumir Gatorade Naranja, BioTrina de Limón o Powerade Fresa. Vosotros llevais el espíritu de la revolución en la sangre cada vez que sacais la cámara de fotos y no dejais rincón sin inmortalizar. Qué grandes sois, mis camaradas, que en estos desolados pueblos os reís de las atrasadas costumbres locales. La Revolución estará siempre en deuda con vosotros, mis queridos Domingueros, miembros del CIPUT.

¡Viva la Revolución de los Domingueros!

Miembros del Comité para la Inutilización de las Playas (CIPLA), gracias a vosotros la Revolución de los Domingueros ha liberado a la costa de su letargo. Pocas son las playas que no han sucumbido a nuestra verdad. La Revolución ha terminado con el desagradable olor a mar en la costa. Nivea, Delial, SunFactor son ahora los olores que siempre debería haber tenido la costa. Olor a aftersun y a pollo asado. La Revolución de los Domingueros ha llevado la sombrilla a la playa, el radiocasette, el quitavientos, la cometa, el coche hasta la arena, las colchonetas hasta el mar, motos de agua, veleros a motor y un sinfin de comodidades que hacen de la playa un lugar mucho mejor, lleno de ruidos, gritos y abarrotado. Y el logro más importante: gracias al CIPLA (Comité para la Inutilización de las Playas) la temperatura del agua en los primeros cinco metros se mantiene a un valor constante de veinticinco grados.

¡Viva la Revolución de los Domingueros!

La Revolución del Dominguero ha triunfado. Camaradas, es hora de coger nuestros cestos, nuestros chalecos, nuestros gorros, nuestros coches y salir ahí afuera, a conquistar este mundo que se cae a pedazos gracias a nosotros. Que se oigan nuestras bocinas a los cuatros vientos, que se oigan nuestros gritos y que se sufran nuestras quejas. Este mundo lo vamos a cambiar.

¡¡VIVA LA REVOLUCIÓN!! ¡¡VIVA LA REVOLUCIÓN!!

 
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